Situado en el centro histórico de Elda, su forma en L permite destinar una de sus alas a taller de impresión y servicios anejos, y la otra a oficinas de diseño y atención al cliente, comunicadas entre sí pero con accesos independientes.
El taller es un gran espacio rectangular de gran altura, comunicado visualmente por grandes cristaleras y físicamente por plataformas metálicas con el área de diseño gráfico del ala de oficinas. A éstas se accede por un hall de grandes dimensiones, visualmente permeable con los despachos de primera planta y con los elementos de comunicación vertical en primer plano.
Para evitar la rígida normativa municipal en la composición de huecos, se diseñó con fachadas ciegas evocadoras de grandes muros medievales y con mínimas aberturas, buscando la luz de todas las dependencias mediante la iluminación cenital.